Toma de decisión de nuestro humano

En una historia anterior, les conté sobre la toma de decisión de nuestro humano sobre mascotas y no entré en más detalles. Por eso quiero contarles cómo llegamos a la vida de nuestro humano favorito luego de analizar si compraba o adoptaba una mascota y cuál tipo mascota debía tener.

Lo primero que él valoró es si realmente quería tener una mascota porque ello implica una serie de responsabilidades. Por ahí, comenzó el tema. Se convenció de que sí quería una mascota e inicialmente, pensó en un perro porque era con quienes tenía mayor cercanía. Sin embargo, comenzó a analizar las necesidades de un perro. La primera de ellas, el amor para sostenerlo y de antemano, no habría problema en ello. Lo segundo, fue el tiempo que tendría que estar solo porque nuestro amo trabaja y no está la mayor parte del tiempo en casa. Ahí, vio una dificultad porque los perros requieren tiempo de atención por lo que veía que podría sentirse mal tanto tiempo solo.

Lo tercero que valoró fue la salida de mínimo dos veces por día para pasear con su mascota porque no siempre iba a poder por los horarios, aunque trataría de organizarlo. De esta forma llegó a la conclusión de que el perro era una mascota fantástica por su fidelidad, alegría y dinamismo pero que no era la que debía tener porque no le iba a tener la dedicación que requiere.

Entonces fue cuando pensó en un gato, recordó que había tenido gatos en la finca de sus padres pero no tuvo una estrecha relación con ellos. Analizó que requieren menos tiempo para acompañarlos o llevarlos de paseo. Aunque demandaban otros tipos de responsabilidades, eran más manejables con sus horarios de trabajo. De ahí en adelante, comenzó un tiempo de investigación sobre gatos. De los comportamientos que tenemos, los gustos, nuestras formas de adaptabilidad y de socialización con humanos y otras mascotas; hasta de nuestra nutrición. Leyó libros de expertos, blogs y revistas especializadas.

Cuando lo consideró, comenzó la búsqueda del tipo de gato que le gustaría tener y vio cómo, si quería de una raza específica, debía comprarlo pero un día leyó sobre adopción de mascotas, tema que le gustó mucho y decidió buscar una mascota en adopción porque le pareció que era una forma de trabajo social para retribuir a la naturaleza. A través de grupos en las redes sociales comenzó a contactarse con personas sin encontrar la opción adecuada. Algunos era gatos ya muy grandes, otros solo era uno y ya tenía en mente que debían ser dos porque de esta forma iban a tener mejor convivencia porque se acompañan entre sí. Estarían menos estresados y menos inquietos porque pasaría mucho tiempo entre ellos.

Un día, buscando en internet, vio un anuncio de una gatita llamada Chavela. Dentro de las características decía que era siamés y tenía dos meses de edad. Decidió contactase con la persona pero también era solo uno. Días después, la señora del contacto le escribió para decirle que otra amiga tenía una gatita más grande de 9 meses y criolla para adoptar. Lo pensó y se decidió adoptarnos como sus mascotas. Lo demás, ya lo conté en una historia anterior.

No dejes de seguirnos y hasta de contarnos sus experiencias con sus mascotas.

Puedes también leer

Frida y Chavela, una vida gatuna

Primeros días en nuestra nueva casa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies